El “sentimiento intangible”. No es falta de música, sino la misma música, la que hace al músico.

Yacemos en un lugar en donde el bregar por  ideales elevados  y exaltar pasiones hacia una entrega sincera, única en su naturaleza, son violentamente desvalorados y desestimados, tropezando con la incomprensión del entorno y  de su retorcido encanto hacia las  falencias  de una obstinada, agresiva y ajena cultura prácticamente inexistente en la que vivimos. Donde el ser efímero y no perpetuar lo transitorio, es lograr el objetivo común para muchos.   Es ahí donde empezó